El hombre estaba sentado en una roca y se hurgaba la nariz. Concentrado. Reconcentrado.
Era fundamental para él hacerlo bien. Subir más y más, hasta el mismo centro de su cerebro. Estaba convencido de que allí encontraría la microscópica neurona que podría dar respuesta a todas sus preguntas.
Parecía un loco... pero así es como piensan los hombres reconcentrados.
Tags:


